MUSICA PARA MIS OJOS

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martes, 14 de abril de 2009

PLACER DE UNA TARDE...


Aquel temblor del muslo y el diminuto encaje rozado por la yema de los dedos,son el mejor recuerdo de unos días conocidos sin prisa, sin hacerse notar, igual que amigos tímidos. Fue la tarde anterior a la tormenta,con truenos en el cielo. Tú apareciste en el jardín, secreta,vestida de otro tiempo,con una extravagante manera de quererme, jugando a ser el viento de un armario, la luz en seda negra y medias de cristal tan abrazadas a tus muslos con fuerza, con esa oscura fuerza que tuvieron sus dueños en la vida. Bajo el color confuso de las flores salvajes, inesperadamente me ofrecías tu memoria de labios entre abiertos, unas ropas difíciles , y el rayo apenas vislumbrado de la carne,como fuego lunático,como llama donde puse la mano sin dudarlo. Por el jardín, el ruido de los últimos pájaros, las primeras gotas en los árboles. Aquel temblor del muslo y el diminuto encaje, de vello traspasado, su resistencia elástica vencida con el paso de los años ,vuelven a ser verdad, oleaje en el tacto ,a humedecida las manos, cuando otra vez, aquí, de pensamiento ,me abandono en la dura solución de tus ingles y dejo de escribir , para llamarte...

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